En Vitoria se sabe cuándo ha llegado el invierno de verdad sin mirar el termómetro: basta con escuchar los arranques en cualquier calle a las siete y media de la mañana. Motores que dan cuatro o cinco vueltas antes de coger, algún diésel que arranca tosiendo y soltando una nube blanca, y de vez en cuando uno que no arranca.
Muchos de esos coches iban perfectos en septiembre. El frío no ha creado la avería; la ha destapado.
Por qué un diésel necesita ayuda en frío
Un motor de gasolina enciende la mezcla con la chispa de una bujía. Un diésel no tiene chispa: el gasóleo se inflama solo por la temperatura del aire comprimido dentro del cilindro. Con el motor y el aire helados, esa compresión no basta para alcanzar la temperatura de inflamación.
Ahí entran los calentadores (bujías de precalentamiento), uno por cilindro. Al girar la llave se ponen al rojo en pocos segundos y calientan la cámara. Esa es la espiral naranja que se enciende en el cuadro y se apaga antes de arrancar. En la mayoría de los diésel modernos, además, siguen funcionando un rato después del arranque para que el motor no tiemble ni humee mientras se calienta: es el postcalentamiento.
Síntomas, de menos a más
- Tarda un poco más en arrancar las mañanas frías, pero arranca. Suele ser un calentador fallando de cuatro.
- Arranca y durante el primer minuto tiembla, como si le faltara un cilindro, y luego se normaliza. Otra vez un calentador, o el postcalentamiento que no funciona.
- Humo blanco con olor fuerte a gasóleo justo al arrancar. Es combustible que no ha terminado de quemarse.
- Testigo de la espiral parpadeando en marcha o testigo de motor. Muchos coches detectan el calentador abierto y lo avisan así.
- No arranca con helada y en cambio sí arranca a mediodía o después de dejarlo en un garaje. Ya hay dos o más calentadores fuera de juego, o falla la centralita que los alimenta.
Descartar lo que no es
Antes de culpar a los calentadores, dos cosas que en invierno dan síntomas muy parecidos:
La batería. Con frío, la batería da menos corriente y el motor gira más despacio. Un diésel que gira despacio no comprime lo suficiente y tampoco arranca. Si el motor de arranque suena cansado, empieza por ahí.
El gasóleo. El gasóleo de invierno que se vende en España incorpora aditivos para bajar el punto de congelación, pero el depósito puede llevar todavía combustible de verano de semanas atrás. En heladas fuertes, la parafina del gasóleo precipita y tapona el filtro. Si el coche arranca y se para, o no acelera, piensa en esto. Y un filtro de gasóleo con agua acumulada lo empeora todo: si le toca cambio, mejor en otoño que en enero.
Cómo lo comprobamos
Los calentadores se prueban uno a uno midiendo su resistencia y el consumo de corriente. Un calentador abierto no da paso de corriente; uno degradado tarda en calentar y consume de forma distinta a sus compañeros. También verificamos que la centralita o relé de precalentamiento envía tensión a cada uno durante el tiempo correcto, porque cuando falla ella, cambiar calentadores no sirve de nada.
¿Uno o el juego completo?
Depende del motor y del kilometraje.
- En un coche con pocos kilómetros y un calentador que ha fallado de forma aislada, se puede cambiar solo ese.
- En motores con muchos años, los cuatro han trabajado lo mismo. Si uno ha muerto, los demás no andan lejos, y el coste de mano de obra hace que compense cambiarlos juntos.
- Hay motores en los que los calentadores se agarrotan en la culata por la carbonilla y el paso del tiempo. Sacarlos requiere calor, paciencia y par controlado. Si se parten dentro, la reparación se complica mucho. En esos motores preferimos avisar del riesgo antes de empezar y desmontarlos con el motor caliente.
En nuestro servicio de encendido y precalentamiento la sustitución, según motor y acceso, suele moverse entre 75 y 240 €.
Y si tu coche es de gasolina
El frío también afecta, aunque de otra manera. Unas bujías gastadas dan una chispa más débil, y con el motor helado eso se traduce en arranques perezosos y tirones los primeros minutos. Si llevan los kilómetros que marca el fabricante, conviene cambiarlas antes del invierno; lo explicamos en el servicio de bujías.
Lo que recomiendo hacer en octubre
No hace falta esperar a la primera helada en la Llanada para descubrir que el coche no arranca:
- Si el coche ya tardaba algo más en arrancar el invierno pasado, revísalo ahora. Ese fallo no se ha arreglado solo durante el verano.
- Si tu batería tiene cinco años o más, pide que la midan.
- Con un diésel, no apures el depósito en invierno: menos combustible es más aire húmedo dentro y más condensación.
- En días de helada fuerte, espera a que se apague la espiral antes de arrancar. Algunos conductores giran la llave del tirón por costumbre y se saltan el precalentamiento.
¿Tu diésel ya se queja por las mañanas? Llama al 641 16 17 71 o escríbenos por WhatsApp contándonos si tarda, tiembla o humea, y desde cuándo.